20 de marzo de 2019

VIVIR



Para M.

Esas veces en que dejo que la vida me inunde,
quiero decir que descuido abierto algún grifo colosal, porque quiero que suba y suba
hasta que, sumergido del todo,
sienta que el resto del mundo,
con su cancioncilla torpemente esperanzada
se quede fuera de mí, que su forma infame,
su manera hiriente, se quede como
en un estado suficientemente distante,
esas veces en que espero
con mínima paciencia que
las reclamaciones
que me corresponden
por haber nacido
y persistido,
aunque sea
mínimamente, me lleguen sordas,
cansadas adelgazadas de distancia,
desfondadas por desatendidas,
esas veces, digo, en que dedico
la última fuerza de mis menesteres
a darle a todo la espalda,
a dejarme caer al fondo,
esas veces, cuando ya parece
que sale fuera la última
molécula de mi último aliento,
cuando creo que por fin
lo he conseguido,
siempre, como una pequeña
aguja de caramelo sutil de juguete
que atraviesa sin ruido
los cielos espesos del mundo sucio,
me llega tu voz.
No sé por qué me hablas,
y casi nunca entiendo
lo que me dices, pero
todo desemboca
en la sospecha de que
en algo siento que estoy
fatalmente equivocado.
Me viene de súbito
que tengo que volver a respirar
aunque este teatro se esté
derrumbando y yo siga
caminando solo.
Me llega tu voz,
sin querer me arrebato,
le hilo un olor,
me enloquece,
y me digo
que tengo que vivir.
Jag.
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RECHINADO


Cómo expresarte
sin rencor este
vivir agradecido
al haberte
conocido y
que no nos haya
ocurrido juntos nada.
Cómo decirlo en
un viento sin boca,
colorín sin cuento,
poema sin postura.
Un gesto suave,
silencioso azul
clarito insignificante
blanco roto turbio.
Ese no vamos
a amarnos porque
me has ninguneado.
Así que un poema último
escrito con cenizas
y calostros de lo que
no ha de pasarnos.
Un pañuelo bordado
minúsculo extendido
en la hierba para que
compartamos tanta
comida que no has traído.
Jag.
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14 de marzo de 2019

Si un día me llego a juntar con poetas,


yo sé que no voy a saber de qué hablar.
Gastan una página completa de sus libros para empezar poniendo una cita en latín, extraída de las Filípicas de Craso Caléndulo, Libro Cuarto (descatalogado).
Peor: esos libros suyos tienen la letra grande y cuestan dos menús, además hay que cortar con navajita sus páginas, que están ilustradas con garabatos de algún amigo que no sabe dibujar, de algún viejo pintor astroso resentido que nos quita el trabajo a quienes hemos estudiado de eso y no hay derecho. Joder.
Peor: tienen nombres compuestos que no están en el santoral, con apellidos de árbitro, que no pegan en las barras de los bares ni en las bibliotecas de pueblo.
Peor: van de revolucionarios y se les abre el culo por una flor natural. Se mueren por salir en la tele, aunque aborrecen a la gente que ve la tele.
Peor: tiemblan, babean ante el halago más simple, pero no paran de martillearte con la sólida construcción de su autonomía.
Peor: dicen querer llegar a la gente, a la vida, pero te mandan la caballería si te comes un acento, te sueltan los perros si te expresas con vaguedad. Literal.
Peor: estoy seguro de que no van a desaprovechar la ocasión de recordarme en público, con voz ahuecada, que Proust en francés, Chéjov en ruso, Goethe en alemán y Defreds en la bañera.
Dios, yo no tengo conversación para seguir a esa gente.
Aprobaba Literatura y suspendía Lengua.
No tengo vida social ni mano izquierda. Y sólo llego al cóctel nadando en cerveza.
Me gusta el fútbol solo.
Me gustan las películas solo.
Y no me gustan los libros con cualquiera.
A poco que saco la nariz de mi agujero, nada tiene mi puntito, y todo es negociación a la baja.
Ay, poetas de la era verdadera, dejadme abandonaros sin explicación decente. Entre tachones, raro y segregado, se me acaba el folio, y pim pom fuera.
Jag.
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8 de marzo de 2019

Estaba pensando antes

Estaba
pensando antes,
la cosa no sería
tan tonta
con una mujer
como aquella.
Y eras tú, otra vez.
Jag.
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