como todo lo que vive oculto a nuestros ojos y luego nos asalta sin que sepamos de donde viene. Y viviremos un tiempo de paz hasta que alguien deje de tenerlo tan claro, y pregone a los cuatro vientos que lo bueno no es tan bueno, que le está haciendo falta una revisión. Y claro, los que vivan acomodados y de acuerdo con esa forma de la bondad protestarán, y todos los que tengan alguna cuenta por saldar con ellos dirán exactamente lo contrario, un numeroso grupo de aburridos se pondrá de parte de unos (porque no tenían nada que hacer), otro numeroso grupo de aburridos (que tampoco tenían nada que hacer) se pondrá de parte de los otros. Todos los becerros iletrados tomarán partido. También los becerros licenciados, doctores y becerros catedráticos. Todos volverán a discutir sobre qué está bien y qué está mal. Unos protestarán más alto de la cuenta y a otros se les escapará una mano. Y todos se inventarán buenas razones para ir a partirle la cara a alguien, y le perseguirán en nombre de la Justicia. Los jefes van a querer seguir siendo jefes, no nos quepa la menor duda, los que nacieron para recibir órdenes no van a tener más iniciativa entonces. Viviremos un tiempo brumoso en el que lo bueno se nos volverá transparente y no lo veremos. Estaremos todo el día preguntándonos que todo esto para qué.
15 de julio de 2012
Tanto rezaron.
Tanto rezaron los buenos por las almas de los malos (no importaba que les hubieran infligido todo tipo de daños del cuerpo, no importaba que aquellos indeseables les hubieran provocado catástrofes en el espíritu), tanto rezaron por sus almas, que Dios les envió un fuego purificador que arrasó con los cuerpos y los espíritus de los malos y los buenos.
No te estás enterando de nada.
Algunas veces me pongo a leer un poema cualquiera y no me entero de nada. Primero me quedo callado mirando al cielo o al extraño fulgor en la mirada de una niña que pasa. Pero luego en voz baja me digo ah, bueno, qué bueno algunas veces, no enterarse de nada. Y se me apelotona en los ojos la vida aburrida que todo se lo explica, y si estoy solo hasta me río y me digo aaaaaaaaamigo, y me acuerdo de gente que tiene hijos, construye mansiones en el campo y juega con el azar buscando enterarse de algo. Y me limpia el alma y me renueva la sangre saber que para llegar a las mismas conclusiones simplemente me he sentado en una plaza, en la cocina, a la sombra de un árbol y ya está. No tengo que ser listo ni fuerte, no tengo que pensar lo correcto, no tengo que llegar a ningún sitio el primero, no tengo que ser educado, ni tener amigos influyentes, buena suerte, dinero ni estudios. Qué bueno no tener que saber algo para saber que no te estás enterando de nada.
Cada cosa que haces –por pequeña que sea-,
cada palabra que dices –aunque haya sido dicha despreocupadamente- cada juicio atinado o miope, cada opinión que gritas al viento, cada oración que susurras a las iniciales bordadas de tu ropa de cama, trascienden la dimensión mínima que tú les das. Cada cosa, cada palabra tuya, cada juicio, cada opinión que vives o formulas en tu tiempo, en tu casa, son criterios que alguien adoptará en otro tiempo, en otra casa, para juzgar a la Humanidad , a la vida.
Esto ocurrirá, ya seas un hombre íntegro, ya seas un monstruo indecente, así tu vida sea un templo a la paz, así enraíces adormilado en un sillón, alguien te está mirando. Y todo eso le sirve para hacerse una idea exacta de lo que es el Hombre. Nada en tu vida es eventual o gratuito. Ten clara conciencia de esto y haz todo lo posible por adoptar unos criterios que no te impidan dormir tranquilo por las noches.
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Esto ocurrirá, ya seas un hombre íntegro, ya seas un monstruo indecente, así tu vida sea un templo a la paz, así enraíces adormilado en un sillón, alguien te está mirando. Y todo eso le sirve para hacerse una idea exacta de lo que es el Hombre. Nada en tu vida es eventual o gratuito. Ten clara conciencia de esto y haz todo lo posible por adoptar unos criterios que no te impidan dormir tranquilo por las noches.
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