28 de abril de 2015

LILA



Me dijo te
pondrías lila si
yo te contara.

Sé que la escucharía.

Yo no me voy.




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EL SENTIDO



Amo,
y así me mantengo
a la altura
de lo que escribo.

Escribo
para estar
a la altura de lo que amo.




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26 de abril de 2015

El colchón

ha quedado
marcado con mi forma
mirándote dormir.




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Después de un café

el segundo día me dijo
qué poca coraza tienes
al tiempo de abrazarnos y darme
un beso descuidado.

Empecé, naturalmente,
a dormir mal,
a su lado.




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RESPIRA,

respira, quiero
que estés bien, no te vayas,
no quiero que pases
de la cortina.




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FIBRA


Te agarras con fuerza
y sin querer.
Con toda la intensidad
que cabe
en tu debilidad.
Naturalmente frágil
como el meñique
de un gigante.




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21 de abril de 2015

Todo por resolver.



















Todo con pinzas, pero todo cargadísimo de posibilidades. Imposible relajarse. La sensación de que gran parte de lo que gane o pierda está en mi mano.

El amor. Los pasos efectivos. Las decisiones, los desvíos, las renegociaciones entre lo posible y lo improbable.

Pienso en todo ello, en qué cosas irán quedando desnudas en el paso de lo prometedor a lo concretado, en cosas, en personas que son más grandes que los planes que uno le llega a imaginar.

Pienso en todo ello. Pienso en ti, sin intentar evitarlo, y te me mueves como entre una espesa niebla, y sé que como mínimo todo va a ser mejorable.

Pienso en todo ello, en ti, en la nula garantía por una evolución favorable. Pero en todo ello, en su propia condición, encuentro los ingredientes verdaderos de mi vida, lo que me hace avanzar, crecer.

No quiero una vida de garantías. No quiero estar adormecido. No quiero esperar como un funcionario. Quiero una vida de pelear, de ganármela minuto a minuto.

Quiero una vida así.




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17 de abril de 2015

Lo que me encuentres

ya no es mío, ni tiene
billete de vuelta.

Quédate lo esencial,
lo deseable o necesario,
y reparte el resto.

Sólo quiero
un sitio justo en ti,
y que los demás
tengan algo mio
por tu mano.




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16 de abril de 2015

MIRA,

te voy a contar una cosa que me ronda.

No es la primera ni la última vez que suelto en público algo que suponga para alguien una desazón o una suerte, algo que para mí suponga una oportunidad o un caerme con tolequipo. Lo he soltado, tú lo sabes, con ese desparpajo irresponsable que cuando gano me dice:

-Así de natural-, y cuando pierdo:

-Por majarón.

En fin, no voy a desperdiciar en devaneos tu valioso tiempo. Cuando digo lo que siento, la gente sigue a lo suyo. El sol sigue calentando cuando sale, según el mes corriente. A veces llueve, y la calle se llena de gente mirando el móvil. El viento lleva las nubes de un lado a otro, gordas nubes tormentosas, o sutiles mechones de nubes que se despeinan en el aire. Y allá te las compongas con arranques eufóricos o zambullidas en la melancolía.

Contarte que, independientemente de todo, yo me quedo más tranquilo cuando el texto está colgado. Será un orgullo estúpido, sí. Será un engañarse a uno mismo, sí. Pero más tranquilo, tú. Después pasan momentos de alegría o días de vergüenza, pero lo que venía a decirte, en realidad, es que no sé qué hacer con lo que siento. A lo que sentimos no llegan las palabras. En el texto yo las veo esforzarse patéticamente en ritmos y cadencias, llenando con símiles y fenómenos atmosféricos los escandalosos agujeros de lo que nunca van a saber decir.

Sí, soy poco más que un mastuerzo reprimido, refugiado en la floritura sin sentido.

Te amo, y lo escribo en mis textos.

Los textos no son más que caídas elegantes.

Sigo varado en mi imposibilidad, sintiendo solo lo que escribo.

Nada más, eso era.

Seguimos.




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15 de abril de 2015

Mientras acaban

de girar las galaxias,

a nuestro favor
o a nuestro pesar,

sigo instalado
(más o menos cómodo)
en la fantasía, que
es una realidad más comprensiva.




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CONSECUENCIAS

Me acosté tarde,
me he levantado nervioso.

Con las vísceras manga por hombro.




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13 de abril de 2015

SERÁ

una equivocación, supongo, una
simple y llana
fascinación, una
tonta, ingenua
idealización, el anhelante
dibujo que uno como yo
se empeña en proyectar sobre
los contornos difusos
titubeantes
temblorosos
de lo que,
nebulosamente
iguala lo que necesitas con
lo que hay,
lo que anhelas con
lo que innegociablemente es.

Será
una especie de flirteo
de la perseverancia
con la pesadez,
será un simple
confundirse,
será un
ya te lo dije
más, será
obsesión, será
capricho inmadurez miopía
contractura emocional.

Será
todo eso que uno
se proyecta a la contra, no vaya a ser
que acabemos
fatalmente ilusionados
enlazados
en un garabato frágil, será
la consecuencia maleva
de simples
sobresaltos respiratorios,
de lamentables
desequilibrios en la dieta, será
lo que ahora es y yo
todavía no sé. Será
este tonto especular
inmisericorde,
desmesurado entristecerse
a conciencia, sin razón y sin miedo. Será
toda la tinta que uno quiera cargar
para su epitafio. Será
dolor, aún inventado,
será despedirse
antes de llegar, levantarnos
antes de sentarnos.

Será
todo mi miedo
será
toda mi cobardía,
todo mi lento rendirme
a la inercia fatal,
al magnetismo
de la mugre y del barro.

Será
todo eso
que apuesta
por mi silencio, todo eso
que a mi hundirme
ha puesto plazo. Eso será,
pero,
a veces,
no tengo fuerzas
para mantenerme
honorable con la vida, a veces
se me ha perdido
sin remedio la fe, incluso
los inventos,
y estando solo,
sé que ella
sigue dando vueltas
por lo mío. A veces
no tengo cuerpo
ni hago pie, a veces
no hay fantasía ni argumento,
pero
la llevo.

A veces
ni razón ni aliento ni comentario,
pero
ella sigue.

A veces
toda la negrura que yo quiera,
pero
ella sigue.




Gràcia, 14_4_2015

11 de abril de 2015

TARADOS


No hay emoticono
de llorar de emoción.

No hay emoticono
de amar sin reserva.

Ni de profundo agradecimiento.




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10 de abril de 2015

ONDA

Estoy sentado en mitad de una escalera de piedra, con la vista perdida en la oscuridad espesa, que mantiene oculto, alejado, el suelo del sótano. El silencio engulle la serena cadencia de tu respiración y la mía.

Yo sólo había bajado a sentarme solo, a poner un poco de orden en mis cosas. La piedra está dura, fría. Las culpas, los malpensares, se vuelven más atrevidos en lo oscuro.

Escuché tus pasos a mi espalda, cuando me viste desde arriba. Te quedaste parada un instante, y no dijiste nada. Supongo que viste un bulto en la penumbra, y bajaste sin hacer ruido.

Ahora estás sentada a mi lado, en la escalera de piedra, con la vista perdida en la oscuridad espesa, que mantiene oculto, alejado, el suelo del sótano. Tu brazo baja paralelo al mío, sin tocarnos. Siento tu presencia apenas como una vibración, los dos mirando al frente.

La piedra está dura, fría, y el tiempo se nos ha espesado alrededor. Ahora no decimos nada, superados por el silencio de un mundo en el que nuestros quehaceres parecen habernos dado un descanso. De alguna manera sabemos que una frase ocurrente lo estropearía todo.

Estás sentada a mi lado y mi aliento se serena. Algo inexplicable está como latiendo, como abriendo las alas hacia ninguna parte. Tú estás ahí, digo yo, y para qué medir tanto las cosas.

Estoy acojonado. Por tu lado llega menos frío.

Barceloneta_10_4_2015


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1 de abril de 2015

EL CUERPO RARO


Como un malestar de cuerpo. No he comido. Son las ocho, me he despertado a las seis, me he tomado un café solo, tengo que encontrar piso, estoy muerto de sueño y no quiero oír hablar de empatías ni de afinidades. A veces todo lo bueno me abandona, aunque esta tarde espero vender. Quizá por eso también este cuerpo raro.
Me vienen canciones. Arrebatos de ternura y desvarío. Y no dejo de fantasear con que tú y yo vamos a tener un minuto a solas. Y ese pensamiento a veces se me pone en fuga, cuando me percibo incapaz, bloqueado, rendido a mi medianía, y me alargo en los detalles de la patética pintura de ponerme ante ti, cansado, inseguro, vestido de volátil entusiasmo, feo y golpeado como la fruta que recogen los parados del contenedor.
Me rebelo, al borde del desespero, y me pregunto qué tengo para darte, si a veces el amor hace puentes hacia ninguna parte, a veces el amor es un muñequito cargado de alardes y presunciones.
Pero ¿quedarme en el vacío? ¿Habituarme a la desgana? ¿Dejar que la lógica natural haga que todo se desmorone? Adorno mi alma lo mejor que puedo, y me mantengo pendiente del día. Por dentro soy un patchwork destartalado que le viene demasiado grande a mi cuerpo. He tenido que ir cosiendo malamente las culpas con los aburrimientos, que ya estaban cosidos a las renegociaciones, los desvíos del remoto plan original, aquel que tanto prometía, cosí las reinterpretaciones en las que vi que me perdía, cosí el doblegarse ante la evidencia, tantas veces, tantas veces los desvaríos, las fatales incomprensiones, tantas veces asumiendo con recelo el tacto que se nos relajaba, la tensión de las carnes. Y sucedieron rupturas, unas que se volatilizaron, otras se me agarraron a las perneras de mis ansias, de todas esas cosas indescriptibles de las que sin saber andaba necesitado, un cariño mínimo, una caricia improvisada, un esperarnos, un avanzar a lo largo del día teniéndonos presentes, ciegamente leales a algo etéreo que ante los ojos se nos disipaba. Y a pesar de que lo intentamos, acabamos dejando el camino salpicado de molestias. Y nos llovimos las disculpas, una vez fueron lágrimas, otra vez fueron alivios, fuerzas mayores y caprichos trascendentales. Fueron la luz que se esconde, la oscuridad que se derrama.
Fue olvido, fue irrealidad. Y fue destemple, decepción y portazo. Fue dolor puro. Fue ahogo, fue sinsentido. Y tanto escribir me hubiera ahorrado con decir que fue soledad, sin más, de ésa que no buscas y te tienes que tragar como una bola amarga de carne seca. Fue cinismo a pesar de los poemas. Fue barbarie, frialdad, fue un mal perder y poco más.
Y después de eso, avancé, no quedaba más: poner el peso del cuerpo en un pie y pasarlo al otro pie adelantado, y repetir, y repetir hasta que al menos las cosas del suelo fueron quedando atrás.
Y hoy mi incapacidad. Hoy mi cuerpo raro encerrado en mi boca, cinturonanegra de los amores que se escriben en el interlineado. Mi boca, doctora catedrática de grado, qué digo, capitana generala del deslengüe controlado. Mi boca voraz y callada, mortalmente ansiosa incisiva preguntando qué día podemos decir que ya estamos recuperados, qué día podemos decir cuánto amamos la vida.
Mi boca preguntando a ras de hierba, qué día sabremos perdido el tiempo que vivimos lejos de besarnos.


Barcelona, 1_Abril_2015